Visista a Trujillo

Nuestra visita a Trujillo comenzó el sábado de mañana, para alguno quizá demasiado temprano, un buen desayuno en Santa Eulalia y listos para ver la cuna de Pizarro.

 

Y como la hora no era como para estar mucho en la calle, fuimos hacer un poco de visita cultural, de la gastronómica, por supuesto. Entramos primero en el Burladero, que a parte de las tapitas que nos pusieron, degustamos alguna de las tostas que no estaban nada mal. Haciendo ruta nos fuimos a la Troya, en el que sus paredes estaban colgadas muchas fotos de la dueña con famosos (lo curioso es que la señora siempre aparecía igual de mayor…). Aqui nos tomamos la típica moraga de la zona y unas no tan usuales de la zona, gambas a la plancha. Para digerir un poco nos tomamos un rua vieja, del que alguno es tan aficionado.

Por la tarde, aprovechando el calor, nos fuimos a Cáceres, recorriendo su centro histórico con una muestra del Renacimiento y de la Edad Media, únicos. Pasamos por la Torre Bujaco, el Arco de la Estrella, la Concatedral de Santa María, San Francisco Javier, etc.

Algunos no dudaron en hacerse una foto en una plaza muy entrañable para él.

Después de ir a misa y tomarnos una cervecita, nos fuimos, algo cansado de todo el día, a Trujillo. Una ducha y nos acercamos a la plaza, donde nos sentamos en una terracita muy agradable a cenar, el principio de la noche…

Como no podía ser de otra forma terminamos en “La Abadía”, un sitio que me sorprendió por lo bien que está. Una discoteca con dos plantas, techos de madera, peceras (ya subiré el video de la conversación de Ignacio con los peces) y sobre todo de la terraza, con vista a un castillo iluminado, su barra hexagona, sus mesas y sillas de mimbre en un cesped muy cuidado, en definitiva, un lujo. Ya os podeis imaginar lo demás. Os dejo una foto (de messenger) que dice un poco como fue la noche.

Poco más que contar, al día siguiente nos levantamos pensando ya en la partida, antes dimos una vuelta por el Mirador de la Monjas y el Parador. En definitiva, un fin de semana que nos lo hemos pasado muy bien, habrá que repetirlo.

Pd: ¡Por una mesa de camilla libre!