Volver a Sevilla en los medios

3628679536_00762bab4b_oEl pasado 11 de junio, festividad del Corpus se hizo una pequeña reseña en el Diario de Sevilla de nuestra Asociación:

Poesía en Inglés

Auld Lang Syne
Robert Burns (Scotland, 1759-1796)

Should old acquaintances be forgotten,
And never brought to mind?
Should old acquaintances be forgotten,
And days of long ago!

Chorus:For old long ago, my dear
For old long ago,
We will take a cup of kindness yet
For old long ago.
We two have run about the hillsides
And pulled the daisies fine,
But we have wandered many a weary foot
For old long ago.

We two have paddled in the stream
From noon until dinner time,
But seas between us broad have roared
Since old long ago.
And there is a hand, my trusty friend,
And give us a hand of yours,
And we will take a goodwill draught
For old long ago!
And surely you will pay for your pint,
And surely I will pay for mine!
And we will take a cup of kindness yet
For old long ago!

Los viejos tiempos

¿Deberían ser olvidados los viejos amigos
y nunca recordados?
¿Deberían ser olvidados los viejos amigos
y los viejos tiempos?

Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos.
¡Tomaremos una copa de amabilidad
por los viejos tiempos!
Los dos hemos corrido por las laderas
y arrancado las margaritas,
pero vagamos con pies cansados
desde hace mucho tiempo.
Los dos hemos jugado en el arroyo
desde el mediodía hasta la hora de la cena,
pero los mares que hay entre nosotros han rugido
desde hace mucho tiempo.

Y hay una mano, mi leal amigo,
y danos tu mano¡ Y beberemos un trago
de buena voluntad
por los viejos tiempos!
¡Y sin duda tú pagarás tu pinta
y sin duda yo pagaré por la mía!
¡Y beberemos un trago de amabilidad
por los viejos tiempos!

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Muerte de una Paloma

 

 

¿Y tú me preguntas, amigo

cómo se muere una paloma?

 

Se muere con humildad callada,

noble, gallarda y con  la cabeza alta.

Se muere pisando el suelo,

para surcar unos aires nuevos.

 

¿Y tú me preguntas, amigo

cómo se muere una paloma?

 

Se muere arrimada a un muro,

no quiere estorbar en el mundo.

Con la placidez de animal sencillo,

con ojos serenos, sin ruido.

 

¿Y tú me preguntas, amigo

cómo se muere una paloma?

 

La paloma se va tranquila,

ya no tiene miedo a la muerte.

El temor, amigo,  no domina,

a quien de cierto sabe que se muere.

Luís Aparicio Díaz

 

 

 

Pasillos

 

Hoy he escrito este texto para otro blog; pero me ha parecido interesante. Así que decido ponerlo a vuestra disposición para recibir vuestras siempre bienvenidas críticas y ninguna alabanza. Aunque la mereceiera (que no es el caso), prefiero el silencio, que es más humilde y hace a quien lo recibe más humilde aún. Tan tontos somos los hombres que con una frase elogiosa nos engallamos y nos creemos cosas que no somos ni tenemos derecho a pensar. El texto empieza así:

 

Voy a intentar emular a mi maestro Miguel Olmedo, en la senda que ha emprendido por el pasillo que nos ha abierto Fernando Miró. Y lo hago, no sin antes considerar lo sorprendente que me pareció la iniciativa de este blog, cuando recibí un correo en la cuenta de la Universidad de Granada. Estoy sorprendido porque me parece tiene la humanidad, la sencillez y la gracia de lo que no se espera.

 

Me animo a escribir porque me identifiqué totalmente con el título del blog: historias de pasillos. Mi historia es corta y con poca sustancia, comparada con el retrato humano y científico que hace Miguel del Profesor Jescheck. Me ha impresionado hondamente conocer la situación declinante de su vida; y mucho más la reflexiones sobre la eternidad científica. En esto disiento de mi maestro: creo sinceramente que la muerte borra implacablemente todo vestigio del ser humano y su obra. Se enriquece la humanidad, sin duda, pero el olvido es el patrimonio más propio (y más mezquino) del hombre. De ahí que, por lo menos a mi, me parezca que el anhelo de eternidad discurra por otros “pasillos” más metafísicos, más incomprendidos y, hoy, menos transitados.

 

Escribir en el despacho ocupado (terrible k…) en el Departamento, un 5 de agosto (fiesta en Almagro: la Virgen de las Nieves, nuestra patrona), con una temperatura media que ha rondado los 41 grados todos estos días, puede dar idea de las ocupaciones que uno tiene entre manos: la tesis. Nunca pude imaginar que un texto pudiera convertirse en una obsesión. Y mucho menos que fuera una empresa tan enrevesada. Redacto estas notas ahora, justo después de enviar el primer texto a mi Director, del quien espero lo que sé que me dará: rigor científico y sabios consejos. Un rigor y unos consejos que, a Dios pido, no demoren el depósito de este hermoso “tocho” más allá del mes de noviembre: frío y nieblas del otoño entrado en invierno, Todos los Santos, huesos y buñuelos… qué sensación tan extraña me produce esta relación, cuando me asomo por la ventana y veo la tarde granadina, mustia y pesada del calor; pero pletórica de vida, con esta torre miedosa de San Justo y Pastor y la altanera Alhambra, allá a lo lejos, dominando la Vega de Granada.

 

Decía que me siento identificado con los pasillos porque, para terminar este primer texto, son muchos los días de agosto (y algunos de julio, por qué no decirlo) en que he paseado por la Facultad de Derecho, esta vetusta casa, en la más absoluta soledad, discurriendo por galería y pasillos, sin más compañía que mi sombra, los cipreses del Patio Hinojosa, palomas revoltosa muertas de calor y el Padre Suárez, mancillado como siempre por los hijos de este tiempo, que en vez de leer sus obras se dedican a ensuciar la base y hasta la estatua de su persona. Ese ir y venir por los pasillos, me ha hecho descubrir la belleza de los cristales antiguos que tienen todavía muchas de las ventanas de la Facultad. Cristales que devuelven una imagen distinta de lo que a través de ellos se ve, en función del lugar desde el que se contempla. Una belleza que el cristal moderno, con su perfección, ha matado en pos de la claridad y la eugenesia vítrea.

 

Estas reflexiones quieren ser, simplemente, una contribución a un blog estupendo y un entretenimiento para quien las lea. Pero sin que se me pase por alto señalar que se me quedan grabados en la memoria los detalles de esa belleza oculta, aún en las cosas más anodinas e incluso imperfectas, que el hombre crea con su alma y con sus manos.

 

Luis Aparicio Díaz

 

 

Bogando a la deriva

Bogando a la deriva

Paso por las galerías desiertas,
llenas de cristales limpios.
Yo las miro y las miro,
pero no me traen de vuelta
más que del sol sus brillos;
si acaso, alguna figura yerta.

¿Será que voy a la deriva
como un barco en la mar?
Boga, boga con alegría:
que a ningún puerto ha de arribar.

Y luego paso por las calles,
Benditas iglesias y divinas plazas.
En el suelo caídas las naranjas
las piedras lamen y almibaran,
con su lengua de acibar amarga.
Pero, al fin, ¿a quién le ha de importar?

A nadie.
A nadie le importa ya,
que las olas no tengan agua,
que las mareas estén vacías,
que los peces mueran de hastío
en la inmensa soledad del mar.

¿Qué más dará?
El barco a la deriva,
aunque bogue toda la vida,
a la deriva va.

Luis Aparicio Díaz

¿Quién se ha llevado mi queso?

Después de “Los 7 hábitos” traigo un libro, muy recomendable, que en su día fue muy conocido entre los grandes empresarios y poco después se convirtió en nº1 de ventas en las grandes librerías. Un libro con enseñanzas para las actividades empresariales o aplicables a la vida misma.

Una fábula en busca del queso de nuestra vida, la busqueda de nuestros objetivos, la superación de nuestros miedos y por supuesto el mantenimiento de estos.

Os dejo un video de “la película”: