Poesía en Inglés

Auld Lang Syne
Robert Burns (Scotland, 1759-1796)

Should old acquaintances be forgotten,
And never brought to mind?
Should old acquaintances be forgotten,
And days of long ago!

Chorus:For old long ago, my dear
For old long ago,
We will take a cup of kindness yet
For old long ago.
We two have run about the hillsides
And pulled the daisies fine,
But we have wandered many a weary foot
For old long ago.

We two have paddled in the stream
From noon until dinner time,
But seas between us broad have roared
Since old long ago.
And there is a hand, my trusty friend,
And give us a hand of yours,
And we will take a goodwill draught
For old long ago!
And surely you will pay for your pint,
And surely I will pay for mine!
And we will take a cup of kindness yet
For old long ago!

Los viejos tiempos

¿Deberían ser olvidados los viejos amigos
y nunca recordados?
¿Deberían ser olvidados los viejos amigos
y los viejos tiempos?

Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos.
¡Tomaremos una copa de amabilidad
por los viejos tiempos!
Los dos hemos corrido por las laderas
y arrancado las margaritas,
pero vagamos con pies cansados
desde hace mucho tiempo.
Los dos hemos jugado en el arroyo
desde el mediodía hasta la hora de la cena,
pero los mares que hay entre nosotros han rugido
desde hace mucho tiempo.

Y hay una mano, mi leal amigo,
y danos tu mano¡ Y beberemos un trago
de buena voluntad
por los viejos tiempos!
¡Y sin duda tú pagarás tu pinta
y sin duda yo pagaré por la mía!
¡Y beberemos un trago de amabilidad
por los viejos tiempos!

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Muerte de una Paloma

 

 

¿Y tú me preguntas, amigo

cómo se muere una paloma?

 

Se muere con humildad callada,

noble, gallarda y con  la cabeza alta.

Se muere pisando el suelo,

para surcar unos aires nuevos.

 

¿Y tú me preguntas, amigo

cómo se muere una paloma?

 

Se muere arrimada a un muro,

no quiere estorbar en el mundo.

Con la placidez de animal sencillo,

con ojos serenos, sin ruido.

 

¿Y tú me preguntas, amigo

cómo se muere una paloma?

 

La paloma se va tranquila,

ya no tiene miedo a la muerte.

El temor, amigo,  no domina,

a quien de cierto sabe que se muere.

Luís Aparicio Díaz

 

 

 

Bogando a la deriva

Bogando a la deriva

Paso por las galerías desiertas,
llenas de cristales limpios.
Yo las miro y las miro,
pero no me traen de vuelta
más que del sol sus brillos;
si acaso, alguna figura yerta.

¿Será que voy a la deriva
como un barco en la mar?
Boga, boga con alegría:
que a ningún puerto ha de arribar.

Y luego paso por las calles,
Benditas iglesias y divinas plazas.
En el suelo caídas las naranjas
las piedras lamen y almibaran,
con su lengua de acibar amarga.
Pero, al fin, ¿a quién le ha de importar?

A nadie.
A nadie le importa ya,
que las olas no tengan agua,
que las mareas estén vacías,
que los peces mueran de hastío
en la inmensa soledad del mar.

¿Qué más dará?
El barco a la deriva,
aunque bogue toda la vida,
a la deriva va.

Luis Aparicio Díaz